lunes, 7 de agosto de 2017

Los coches aparcan a sus anchas en La Viña y Loreto

Cada vez las ciudades son menos para las personas y más para los vehículos. El peatón debe luchar en la calle por mantener su presencia y sobre todo, reinvidicarla. 

Los vehículos a motor tienen la culpa y cuando se planifican los nuevos barrios y zonas de expansión, las vías de comunicación han tenido siempre preponderancia. Primero se diseñan las calles y luego lo restante. Es cierto que cada vez se intenta democratizar más el planeamiento, pero lo que nadie pone en duda es que el tráfico es el preponderante.

Lo grave viene en la ciudad ya existente, en esa que nos llega después de siglos de historia. Calles estrechas que fueron concebidas para la gente, y en todo caso para animales o carromatos. Aunar en la actualidad el tráfico rodado con todo lo que ello significa con nuestros centros históricos se hace harto complicado. 

Un simple paseo por cualquier ciudad nos enseña esa invasión continua de todo tipo de vehículos, no solo en la calzada que sería su lugar, sino también en las aceras o calles peatonales, que serían territorio peatonal.

Desde hace años son cada vez más las calles que se están peatonalizando en Cádiz, sobre todo en el centro. Una de las primeras medidas es la eliminación de las estrechas aceras y unificar el firme. 

No sólo se ganaba en estética, también en seguridad por las caídas. El problema viene cuando en esas calles reformadas tienen que convivir los peatones y los vehículos, algo que podría hacerse perfectamente a no ser del incivismo que muestras muchos usuarios de coches y motos que no respetan que la calle es de todos y no sólo de ellos.

Hemos dado un paseo cualquier sábado por dos barrios de Cádiz, uno del centro, muy turístico pero a la vez de ambiente popular, com es La Viña, con mucho tránsito siempre tanto de personas como de coches; y otro en Puertas de Tierra, el de Loreto, otro barrio obrero de extramuros con mucho tránsito.

En el primero, al ser del casco antiguo abundan las calles más estrechas y con la homogeneidad entre la calzada y las aceras, por lo que el límite entre unos y otros es más complicado. 

Es común la ocupación de las aceras, tanto parcial como totalmente por los vehículos, impidiendo el tránsito de los peatones o carritos de bebé, así como personas de movilidad reducida sean ancianos o discapacitados.

El ejemplo mostrado es el de la calle Cristo de la Misericordia, que forma parte del circuito de salida hacia el Campo del Sur. 

Numerosos coches aparcados en una calle en la que no se puede aparcar ocupando el espacio lógico del peatón, el más cercano a los edificios que es por donde irían las aceras. A pesar de que no existan como tal, en el diseño de la calzada se hace esa distinción, lo que facilita el tránsito de cada usuario de la calle por "su sitio".

Es común no sólo que aparquen coches, también numerosas furgonetas y camiones que usan esta calle como lugar de carga y descarga de la contigua calle de La Palma por los numerosos comercios y bares de la zona.


El otro ejemplo es el de la calle Martínez Campos, que va desde la Rosa a la confluencia de las calles Cristo de la Misericordia, Callejones y Corralón de los Carros. En este caso sí hay una diferenciación de altura entre acera y calzada. 

Para evitar el aparcamiento la acera cuenta con bolardos en todo su recorrido. A pesar de ello en las partes de la acera donde no hay nos encontramos dos coches aparcados a sus anchas, tanto en su totalidad o en parte. En este último caso, la primera foto que mostramos se ve cómo el coche entra de frente en la acera ocupando un vado de prohibido aparcar, y se sube a la acera. Es el claro ejemplo de "la calle es mía".


Los conductores incívicos aprovechan cualquier hueco en la acera para aparcar sobre ella y restarle el espacio natural al peatón.

A simple vista parece que está bien estacionado dado que aparece en línea con los que están detrás, pero si nos fijamos bien, se ve claramente que ocupa la acera en su totalidad. Ese juego visual puede pasar desapercibido para cualquier viandante, pero no para la autoridad que es la que debe hacer cumplir las normas.

En Puertas de Tierra ocurre prácticamente lo mismo, principalmente la ocupación de las aceras mientras se hacen los "quehaceres necesarios". 

En estos casos del barrio de Loreto, ambos de la plaza de la Aviación, tanto el coche como la moto aparcan en el paso de peatones impidiendo que se pueda cruzar de una acera a otra con la suficiente seguridad sin tener que meterte en la calzada por donde el tránsito es intenso.


Si grave es el del coche, más aún es el de la moto que cuenta justamente en la acera de enfrente de un amplio aparcamiento para este tipo de vehículos. 

Es muy común que esta amplia acera se use como lugar de parada para la carga y descarga, sobre todo de residentes de las calles Carlos Haya y Plus Ultra, así como transportistas de muebles, repartidores varios o los servicios de limpieza.

Si no ponemos de nuestra parte, dado que en unas situaciones somos peatones y en otros conductores, la convivencia se hará complicada. El civismo y el respeto por los demás, tanto con el vehículo en marcha como parado es fundamental.