La noticia saltaba este viernes 9 de septiembre, un día grande para el asociacionismo reivindicativo de Cádiz que tiene al colectivo Valcárcel Recuperado, como un ejemplo de lucha y justicia.
La Audiencia Provincial ha absuelto de un delito de usurpación a los cinco integrantes del colectivo Valcárcel Recuperado que habían sido condenados al pago de una multa por la "okupación" del emblemático edificio viñero en junio de 2011, por parte del Juzgado de lo Penal número 4 de Cádiz el pasado mes de enero.
En la sentencia de la Audiencia, se dice que en el momento de los hechos "el edificio se encontraba en estado de total abandono, sobradamente acreditado por informes técnicos y prueba documenta, no habiéndose realizado obra alguna de conservación ni mantenimiento en diez años". La Audiencia considera que "cuando estamos ante fincas o inmuebles respecto de los que forma palmaria y manifiesta el titular no ejercita el derecho posesorio, el delito no puede existir". Para más inri, la justicia va más allá y determina que "es el propio titular el que la ha puesto en riesgo renunciando a unas mínimas medidas de protección, exclusión y conservación".
El colectivo Valcárcel Recuperado ha dejado su postura en las redes sociales "La
sentencia de absolución no hace sino confirmar que teníamos razón
desde un principio. No es que la necesitásemos, porque estábamos
convencidas de ello; pero siempre está bien que quede por escrito y
asumido por la judicatura: no puede ser delito rescatar un edificio,
un BIC para más inri, del abandono al que le somete la especulación, y hacerlo, además, de forma horizontal, autogestionaria y abierta
a todo quien quiera participar. El
derecho de la propiedad privada no es omnímodo.
-No
hacíamos mal, todo lo contrario, mal hicieron quienes durante los 10
años precedentes a nuestra entrada (y los 4 que van desde nuestro
desalojo), han condenado a Valcárcel al abandono.
-Habría que
ver si con las acciones de rescate y rehabilitación que desempeñamos
con el esfuerzo colectivo de mucha gente durante aquellos siete
meses, no estaría ya en ruinas el edificio.
-Teníamos razón
al proponer (y llevar a la práctica) que la ciudadanía se organice
para rescatar de las manos de la especulación (pública y privada en
este caso) los bienes muebles de la ciudad. Es un deber ciudadano y
un derecho. Es legítimo, y ahora sabemos que no es punible
organizarse contra las injusticias, aunque esto implique
desobediencia civil y no acatar las normas preestablecidas. La lucha
abre el camino a la mejora de la sociedad.
-Hacerlo de
forma plural, abierta, horizontal y autogestionariamente, además, da
un plus de legitimidad: no se arrebata de las manos de los
especuladores para convertir el espacio en algo privativo tuyo. Se
trataba desde un principio de darle un uso social al edificio y
hacerlo invitando a cualquiera a la gestión del mismo.
-Queremos
recordar que ya en nuestro primer comunicado señalábamos que esta
problemática del abandono, en nuestro Cádiz, no es exclusiva de
Valcárcel. La ciudad está llena de edificios abandonados por la
malicia especulativa y por la dejadez de las administraciones.
-Por
lo tanto, consideramos esta sentencia una victoria. Una victoria de
todas aquellas personas y colectivos que, tanto desde la propia
ciudad de Cádiz, como desde la provincia o incluso más allá, se
interesaron por el proyecto, mostrando su interés y se implicaron en
él en mayor o menor medida. Con especial mención a aquellos que
siguieron apoyando y no se desvincularon durante los cuatro años de
travesía en el desierto judicial. Más allá, es una victoria para
la ciudadanía que se organiza y lucha por conseguir una sociedad más
justa.
-Sobre el futuro de
Valcárcel, del edificio, no tenemos ninguna postura común. Más
allá de tener claro que no queremos para este emblématico edificio
un uso privado ni privativo. Sea cual sea su uso futuro, debe estar
abierto para el disfrute y uso de las personas, sin que medie el
enriquecimiento de nadie en particular".
Por un Cádiz Mejor muestra su felicitación a este colectivo porque en todo momento hicieron una labor social y gracias al cual, durante un tiempo, se le dio uso a un edificio abandonado, como ha dicho la misma sentencia y los informes técnicos. Muchos profesionales pusieron su conocimiento al servicio general con este edificio mítico en la ciudad que sigue cerrado a cal y canto.